La Vida Real de una Au Pair

Aceptando los momentos de desorden y locura

Empecemos por el hecho de que estoy feliz, creo que es lo más feliz que he sido en mis veinte años de vida. Por más de nueve meses, he sido au pair y disfruto casi todo momento. Podría decir que todo es maravilloso…que el aire huele a rosas y dulces, que los niños hacen caso todo el tiempo, que he conseguido muchos amigos y que no tengo luchas internas. Pues esa no es mi historia, aunque sé que para algunas sí la es. 

 

Quiero contarte mi historia sobre ser una au pair, sobre una vida desordenada, loca y atareada. En este pequeño mundo en el que vivo, estoy rodeada por tres criaturas que quiero mucho, a quienes llamo mis niños anfitriones, y sí, algunas veces me enloquecen. Lo cual, es totalmente natural, los niños siempre serán niños. 

 

Por eso antes de viajar, asegúrate de estar lista para este desafío. Siempre me fue bien con los niños, durante 6 años dirigí prácticas de hockey sobre césped e hice una pasantía en un colegio. Pero llevársela bien con niños y cuidarlos son dos cosas muy diferentes. Ser la joven que sólo cuida niños por una o dos horas al día, no es lo mismo que ser la persona que los cuida 45 horas a la semana y que vive con ellos. ¡Esa es una gran diferencia! Así que pregúntate si estás lista para amar, cuidar, limpiar y ayudar a los niños, porque es para eso que tienes que estar preparada. 

 Au pair and host kid grilling marshmallow

Mi niño anfitrión más pequeño sufre de mareo y a donde sea que vayamos en carro, debemos llevar una bolsa para el vómito. Y quiero aclarar que antes de viajar a Estados Unidos, me hubiera afectado mucho si uno de mis amigos vomitara. Yo no era la amiga que sostenía el cabello de nadie, yo era la amiga que corría para otro lugar. 

 

Así que es usual que mi niño anfitrión vomite en el carro y cada vez se repite la misma rutina: limpiar el vómito, sacar al niño de su silla, quitarle la ropa sucia, ponerle ropa limpia, limpiar la silla del carro y reponer la bolsa del vómito. Ni una sola vez he sentido nauseas o malestar mientras lo limpio y debo aceptar que algunas veces es todo un desastre. Entonces, ¿por qué quito el seguro del cinturón de su silla mientras está lleno de vómito sin sentir asco? Porque amo a ese niño tanto que no me interesa lo desagradable que pueda ser limpiar su vómito, y seguiría limpiando esa silla por otra semana, mes o año. 

 

Trabajar con niños no es una tarea fácil, y es por eso que valoro aún más esos momentos cortos y especiales, como cuando tengo a mis tres niños anfitriones en la parte trasera del carro cantando, bailando y haciendo mímica de la música que suena camino al colegio. Escucharlos reír y ver sus sonrisas por el espejo retrovisor, es el inicio de otro gran día.  

 

Así que ser au pair es divertido, ya que se tiene la oportunidad de conocer un país y una cultura diferente. Pero cuando llega la noche, los niños duermen y los platos están limpios, pienso en mi día. Alguien vomitó, alguien gritó, alguien lloró y algunos se golpearon entre sí; pero también reímos, nos divertimos y jugamos fútbol. Esta es mi vida desordenada y amo cada segundo. 

 

Este es un reto personal que enfrentarás, es cuestión de tomar la decisión y arriesgarte. ¿Encargarte de alguien más será para ti? ¿Podrás cuidar y amar niños que no son de tu familia? Mírate en el espejo y pregúntate: ¿Podré limpiar vómito todos los días?